Y les dijeron: Ahpop achih id a llamar a Hun-hunahpu y a Vacuh-hunahpu. Venid con nosotros, les diréis. Dicen los señores que vengáis. Que vengan aquí a jugar pelota con nosotros para que con ellos se alegren nuestros rostros, porque verdaderamente nos procuran admiración. Así pues, que vengan; dijeron los señores.
“y que traigan sus instrumentos de juego, los anillos, los guantes, y que traigan también las pelotas de caucho” dijeron los señores. Decidles: venid inmediatamente, dijeron los mensajeros.
Y tales mensajeros eran búhos: chabitucur, huracán-tucur, caquix-tucur. Así se llamaban los mensajeros de xibalba.
Chabi-tucur era veloz como una flecha; huracán-tucur tenia solamente una pata; caquix-tucur tenia el dorso encarnado y holom- tucur tenia solo la cabeza, no tenia patas pero tenia alas…
…los búhos mensajeros se dirigieron al juego de pelota y comunicaron su mensaje…
-¿es verdad que han hablado así los señores Hun-came’ y Vacuh-came’?
-ciertamente han hablado así y nosotros estamos aquí para acompañarlos. Que traigáis todos los instrumentos para el juego, han dicho los señores….
El sacrificio de Hun-hunahpu y de Vacuh-hunahpu
Inmediatamente se pusieron en camino Hun-hunahpu y Vacuh-hunahpu, y los mensajeros los guiaban a lo largo del camino. Así pasaron por el camino de xibalba, por escaleras muy empinadas. Fueron pasando hasta que llegaron a la orilla de un río que corría rápido entre los despeñaderos llamados un zivam cul y cuzivan, y por allí pasaron. Rápidamente pasaron por el río que corre entre jicaros espinosos. Los jicaros eran innumerables, pero pasaron sin herirse.
De repente llegaron a las orillas de un río de sangre y lo atravesaron sin beber sus aguas; después llegaron a otro río solamente de agua y no fueron vencidos, prosiguiendo hasta que llegaron al punto en que se reunían cuatro caminos y aquí fueron vencidos, en el cruce de los cuatro caminos.
De dichos cuatro caminos, uno era rojo, otro blanco, y otro amarillo. Y el camino negro les hablo de este modo:
-yo soy el debéis tomar, porque yo soy el camino del señor.
Así hablo el camino.
Y aquí fueron vencidos. Los llevaron por el camino de xibalba y cuando llegaron a la sala de consejo de los señores de xibalba ya habían perdido la partida. Ahora bien, los primeros que estaban sentados allí eran únicamente monigotes hechos de madera, aposentados a modo de los de xibalba. En primer lugar los saludaron:
-¿Cómo estas, Hun-came’?. Le dijeron al monigote
-¿Cómo estas, Vacuh-came’?. Dijeron al hombre de madera. Pero aquellos no les respondieron. En este momento los señores de xibalba rompieron en una carcajada y todos los otros señores se pusieron a reír estrepitosamente, porque advertían que ya les habían batido, que habían batido a Hun-hunahpu y Vacuh-hunahpu. Y continuaron riendo.
Después hablaron Hun-came’ y Vacuh-came’:
-muy bien. Dijeron- así que habéis venido. Mañana preparad la mascara, vuestros anillos y vuestros guantes. Dijeronles.
- venid a sentaros en nuestro banco. Dijeronles. Pero el banco que les ofrecían era de piedra ardiente y en el banco se quemaron. Se pusieron a menearse sobre el banco, pero no encontraron alivio y si no se hubieran levantado se habrían quemado.
Los de xibalba comenzaron a reír de nuevo, se morían de risa; se retorcían por el dolor que la risa les producía en sus vísceras, en la sangre y en los huesos, riendo todos los señores de xibalba.
-id ahora a aquella casa. Les dijeron
-allí os traerán vuestra tablilla de ocote y vuestro cigarro y allí dormiréis.
Prontamente llegaron a la casa oscura.
En el interior de la casa todo eran tinieblas.
Mientras tanto los señores de xibalba discurrían lo que debían de hacer.
-sacrifiquémoslos mañana, que mueran de repente, inmediatamente, para que sus instrumentos de juego nos sirvan para poder jugar nosotros. Se dijeron entre si los señores de xibalba.
-Ahora bien, su ocote era una punta redonda de pedernal, del llamado zaquitoc; esto es el pino de xibalba. Su ocote era puntiagudo y afilado y pulido como un hueso; durísimo era el pino de aquellos de xibalba.
Hun-hunahpu y Vacuh-hunahpu entraron en la casa oscura. Aquí vinieron a darles su ocote, un ocote encendido que les enviaban Hun-came’ y Vacuh-came’, junto con un cigarro para cada uno, igualmente encendido, que mandaban los señores. Estos es lo que les dieron a Hun-hunahpu y Vacuh-hunahpu.
Estos estaban acurrucados en la oscuridad cuando llegaron los que traían el ocote y los cigarrillos. A su entrada, el ocote brillaba resplandeciente.
-que cada uno encienda el ocote y el cigarro; que vengan a devolverlos al amanecer, pero que no los consuman, a fin de devolverlos intactos. Esto es lo que os mandan a decir los señores.
Así les dijeron. Y así fueron vencidos. Su ocote se consumió y del mismo modo se consumieron los cigarrillos que les habían dado.
Los castigos de xibalba
Los castigos de xibalba eran numerosos; eran castigos de muy diversos tipos.
El primero era la casa oscura, quequemacha, en cuyo interior solo había tinieblas.
El segundo la casa donde temblaban, xu-xulin-ha, dentro de la cual hacia mucho frío. Un viento frío e insoportable soplaba en su interior.
El tercero era la casa de los tigres, balamiha, así se llamaba, en la cual había tigres, los cuales iban dando vueltas, retozaban, rugían y jugaban. Los tigres estaban encerrados en la casa.
Zotzi-ha, la casa de los murciélagos, los cuales chillaban, gritaban e iban dando vueltas por toda la casa.
El quinto se llamaba la casa de los cuchillos, chayim-ba , dentro de la cual solo había cuchillos filosos y cortantes, silenciosos o estridentes chocando unos contra otros dentro de la casa.
Muchos eran los lugares de tormento de xibalba; pero no entraron en ellos Hun-hunahpu y Vacuh-hunahpu.
Cuando Hun-hunahpu y Vacuh-hunahpu se presentaron ante Hun-came’ y Vacuh-came’, estos les dijeron:
-¿Dónde están mis cigarros? ¿Donde mi tablilla de ocote que os dieron anoche?...
-se han consumido señor….
-muy bien, hoy será el final de vuestros días. Ahora moriréis. Seréis destruidos, os haremos a pedazos y aquí permanecerá escondido vuestro recuerdo. Seréis sacrificados.
Dijieronles Hun-came’ y Vacuh-came’.
Inmediatamente los sacrificaron y los sepultaron en pucbal-chah.
Antes de enterrarlos, le cortaron la cabeza a Hun-hunahpu y sepultaron al hermano mayor junto con el menor.
-tomad la cabeza e id a ponerla en aquel árbol que se asoma en el camino.
Dijeron Hun-came’ y Vacuh-came’. Y habiendo ido a poner la cabeza sobre el árbol, de repente se cubrió de frutos aquel árbol que no había dado fruto antes de colocar entre sus ramas la cabeza de Hun-hunahpu. Y aquel jícaro lo llaman hoy la cabeza de Hun-hunahpu, así es como se llama.
Con admiración contemplaron Hun-came’ y Vacuh-came’ el fruto del árbol. El fruto redondo se hallaba en todas partes, pero no se distinguía la cabeza de Hun-hunahpu, era un fruto al igual que todos los otros frutos del jícaro. Así aparecía ante todos aquellos de xibalba cuando iban a verla.
A juicio de estos, el origen de aquel árbol era maravilloso, por lo que había sucedido en un instante cuando colocaron la cabeza de Hun-hunahpu entre sus ramas. Y los señores de xibalba ordenaron:
-¡Que nadie venga a recoger esos frutos! ¡Que nadie venga a ponerse debajo de este árbol!.
Dijeron y así se dispusieron a impedirlo a todos en xibalba.
La cabeza de Hun-hunahpu no volvió a reaparecer, porque se había transformado en la misma sustancia del fruto del árbol que se llama jícaro.
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